Pidieron 25 años de prisión para un hombre acusado de manipular y abusar sexualmente de una joven

Manipulación, control, dominación, engaño, persuasión, violencia y aislamiento. Mediante estos mecanismos Carlos Edroso (67) logró anular la voluntad de una joven de 20 años y abusar sexualmente durante cuatro meses en 2017. Así lo sostuvo ayer en su alegato el fiscal Nicolás Amelotti, a cargo de la Fiscalía ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional Nº11. A esa imputación le sumó los abusos sexuales contra tres niñas a comienzos de 2010 y por ello solicitó que se lo condene a 25 años de prisión.

Ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº11, el fiscal Amelotti consideró que Edroso es responsable por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal reiterado en ocho hechos; estafa; abuso sexual gravemente ultrajante; y abuso sexual gravemente ultrajante por estar a cargo del cuidado de la víctimas reiterados en tres oportunidades”.

Durante su alegato, el fiscal Amelotti repasó las evidencias que se expusieron a lo largo del debate oral, los testimonios de las damnificadas así como los informes realizados por los profesionales. La denuncia de la joven fue recibida en la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), al igual que la declaración de un joven que también vivió episodios similares y que fue testigo en el juicio. En la instrucción del expediente había intervenido la fiscal Laura Belloqui.

“El mecanismo de engaño que utilizaba era afirmar que era un gran profesor de teatro, que estaba conformando un colectivo de artistas. Jugaba con la ilusión que tenían de triunfar en el mundo artístico y esa supuesta ayuda que daba no era más que un engaño, todo era mentira”.

Engaño y manipulación

La fiscalía remarcó que se logró acreditar que Edroso desplegó varios mecanismos para profundizar la vulnerabilidad de la joven. Enumeró manipulación, control, dominación, aislamiento, violencia, engaño y persuasión como los métodos que llevó adelante el acusado para anular la voluntad de la víctima y su capacidad de tomar decisiones. El objetivo en ese vínculo asimétrico era someterla y obligarla a mantener relaciones sexuales, explicó el fiscal.

Recordó que el acusado se acercó a la joven a mediados de 2017 y comenzó a interrogarla sobre sus intereses: él se presentó como un “importantísimo director de teatro” y desde el comienzo le dijo que debía confiar en él y que quería ayudarla con sus problemas profesionales y personales. La chica había ido unos años antes a estudiar a la Ciudad de Buenos Aires, sus padres vivían en un pueblo de la provincia y su red de contención y afectos era escasa.

El fiscal señaló que Edroso indagó de manera puntillosa al respecto de los problemas personales a nivel sexual que mantenía la joven y le afirmó que la forma de “destrabarse” de ello era manteniendo relaciones con él. Y que, a la par, le decía que era “especial”, que tenía que cuidarse y que no debía salir mucho del departamento donde vivía porque le podía pasar algo malo.

De esa forma, comenzó a aislarla de su pequeño círculo, lo que le permitía pasar entre dos o tres veces por semana por el departamento de Recoleta donde la joven vivía, puntualizó el representante del MPF. La excusa era darle clases de teatro o ayudarla con “sus problemas personales”, añadió. “El imputado comenzó a incidir en el vínculo con sus padres, le decía que no tenía que perder tiempo con su familia y comenzó a quebrar la red de amistades que la joven había hecho en la ciudad a través de la universidad”, explicó el fiscal y marcó que esas dos amigas fueron también víctimas de Edroso y que contaron -como testigos en el juicio- hechos muy similares.

“El mecanismo de engaño que utilizaba era afirmar que era un gran profesor de teatro, que estaba conformando un colectivo de artistas. Jugaba con la ilusión que tenían de triunfar en el mundo artístico y esa supuesta ayuda que daba no era más que un engaño, todo era mentira”, explicó. Y agregó que Edroso le decía a la víctima que para “trabajar la traba sexual” que tenía, ella debía tener relaciones sexuales con él.

La fiscalía remarcó que, cuando la manipulación no alcanzaba para lograr una relación sexual, ya sea porque la víctima lloraba, se resistía o decía que le dolía, él la trataba de inútil, le gritaba y la insultaba.

La damnificada contó en el debate que el hombre le afirmaba que “estaba de su lado” y que ella tenía “una misión especial en la vida”. La fiscalía remarcó que, cuando esa manipulación no alcanzaba para lograr una relación sexual, ya sea porque la víctima lloraba, se resistía o decía que le dolía, él la trataba de inútil, le gritaba y la insultaba.

En varias ocasiones -resaltó el fiscal- el acusado llegó incluso a tildarla de egoísta: le afirmaba que esa resistencia era porque no quería realmente curarse de esa traba que tenía. “Se encontró con una chica vulnerable afectivamente, a la que le hizo creer que la iba a ayudar pero en realidad la aisló por completo, la engañó, le dijo que las trabas sexuales se iban a ir solo si tenia sexo con él”, dijo Amelotti y agregó: “La manipuló, la sometió y ella le tenía miedo, la convenció de que cualquier resistencia a sus ataques eran un síntoma de que seguía con esas trabas”.

Uno de los hechos que relató la joven (y que fue calificado en el requerimiento de elevación a juicio como un abuso gravemente ultrajante) sucedió cuando Edroso la obligó a comprar una arcilla que según él tenía “poderes curativos”. Después, la forzó a desnudarse y a meterse en la bañadera donde le esparció por todo su cuerpo esa arcilla con el objetivo de “destrabarla”. La entrega de dinero para distintos propósitos fue considerada también por el fiscal como una situación de “estafa”.

Con respecto al consentimiento, la fiscalía explicó que la voluntad de la joven estaba anulada bajo ese vínculo desigual. Recordó que muchas veces le dijo que no quería mantener relaciones sexuales o que lloraba durante esos momentos. En ese sentido, el fiscal ponderó un informe del Cuerpo Médico Forense donde se hizo hincapié en que la víctima tenía una personalidad “factible de ser doblegada por terceros” y más cuando se utilizaban maniobras de “persuasión coercitiva, manipulación y control”.

El fiscal Amelotti recordó que, tras la modificación, el Código Penal contempla en su artículo 119 que el abuso sexual puede cometerse, más allá de las situaciones donde se emplea violencia, amenazas o intimidación, cuando el imputado se aprovecha de que la víctima no haya podido -por cualquier causa- “consentir libremente la acción”. Analizó, entonces, que la legislación protege la libertad de elección de las personas y que la víctima, en este caso, no pudo consentir la acción debido a todas las maniobras que tejió el acusado para anular su voluntad.

El fiscal puntualizó en las secuelas físicas y psicológicas que le ocasionó el hombre a la joven de la que abusó, que incluso llevaron a que no menstruara por un año.

Dentro de los análisis que hicieron las expertas del Cuerpo Médico Forense, quienes declararon en el debate, se puntualizó en ciertas similitudes que tuvo el caso con “la captación sectaria”, o sea, la forma en la que eran llevadas a mantener ese vínculo. “Tendemos a pensar que estar en una secta es estar recluido y es un error: hay personas que participan de sectas por años, que son manipuladas y controladas, que pierden vínculos, patrimonio, intereses, todo eso le pasó a ella”, recalcó Amelotti.

El fiscal contó también con los testimonios de la profesional que atendió a la joven previo al juicio oral y con los de tres personas que relataron hechos similares donde también fueron violentadas por Edroso. A todos se les presentó como un gran director de teatro y comenzó también con distintas maniobras de manipulación. A una de ellas le decía que si no tenía relaciones sexuales con él iba a acercarse “al lado oscuro de la vida” y que “le iban a pasar cosas malas”. En el fuero provincial de Buenos Aires hay dos denuncias contra el hombre que fueron archivadas. Las personas que declararon en este debate sostuvieron que Edroso las forzó a que mintieran para que no prosperarán los expedientes.

Abusos sexuales a niñas

En otro tramo de la acusación, el fiscal expuso sobre la situación que sufrieron tres niñas de 8, 9 y 10 años cuando el hombre daba clases en un lugar donde vivían varias familias, en el barrio de Flores.

Estos hechos ocurrieron a comienzos de 2010 y la modalidad para las tres fue similar: las apartaba de la clase y las llevaba a un cuarto donde las manoseaba de distintas formas. El hombre escapó cuando las familias se enteraron de lo sucedido y se mantuvo en situación de rebeldía por varios años.

Daños que perduraron en el tiempo

Al momento de solicitar la condena, el fiscal repasó que para el tipo de hechos que se juzgaban la pena iba de los ocho a los cincuenta años de prisión. Le solicitó a los jueces Alejandro Sañudo, Hugo Norberto Cataldi y Jorge Romeo que tuvieran en cuenta la gravedad de los hechos para que la condena exprese en su magnitud todo lo que se le atribuye a Edroso.

Puntualizó en las secuelas físicas y psicológicas que le ocasionó el hombre a la joven de la que abusó, que incluso llevaron a que no menstruara por un año. Recordó también la violencia psicológica y económica sufrida y las consecuencias que tiene hasta hoy.

Con respecto a las chicas, consideró que a menor edad de las víctimas, mayor era la magnitud del delito e incluso contó que las niñas (ahora mayores de 18 años) no quisieron presenciar el alegato por temor a que les signifique una regresión.

Fuente: https://www.fiscales.gob.ar/genero/solicitaron-25-anos-de-prision-para-un-hombre-acusado-de-manipular-y-abusar-sexualmente-de-una-joven/

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