El periodismo en Venezuela enfrenta una de sus etapas más críticas tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 y la toma de posesión del dictador Nicolás Maduro el pasado 10 de enero.
Un informe de la ONG Espacio Público, enviado a Infobae, documentó cómo la situación ha intensificado los riesgos para los periodistas, quienes denuncian un aumento de la censura, el hostigamiento y la persecución.
El inicio de la oleada represiva
El escenario se volvió aún más hostil cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) evitó publicar los resultados de los comicios, mientras que la oposición revelaba los datos recogidos en las actas de votación.
Esto desató una represión dirigida no solo contra periodistas, sino también contra ciudadanos que denunciaban fraude en redes sociales o participaban en protestas pacíficas.
El miedo como herramienta de control
Desde la toma de posesión de Maduro en enero, la represión ha silenciado a múltiples voces mediante detenciones arbitrarias y una censura reforzada en radio, televisión y medios digitales. Los periodistas han sido obligados a modificar sus coberturas o a abandonar ciertos temas para evitar represalias.
Carla, una reportera, explicó cómo ha cambiado su trabajo: “Extraño salir a la calle, entrevistar a la gente y contar historias”. Otro periodista, Jorge, reconoció que ha reducido la cobertura de política y sucesos. “Extraño que las fuentes no tenían que pedir permiso. Extraño que podía llegar a la morgue y me daban la información de los accidentes del fin de semana. Extraño que podía entrevistar a los funcionarios públicos y que me respondieran”, afirmó.
La presión también afecta a las familias de los comunicadores. Ana señaló que su entorno vive con preocupación: “No es el periodismo que quisiera hacer, sino el que puedo, el que se me permite y me genera el menor riesgo posible”, relató.
Un entorno de alto riesgo
Durante la toma de posesión de Maduro el 10 de enero, la vigilancia se intensificó. Sofía narró que evitaron usar credenciales de prensa por seguridad. “Sabíamos que podíamos ser detenidos”, admitió.
El clima de miedo llevó a muchos periodistas a evitar la cobertura de eventos sensibles. Jorge confesó que “en la última convocatoria del 10 de enero, casi nadie salió a cubrir, incluso corresponsales nacionales prefirieron no estar en la ciudad”.
Para minimizar los riesgos, muchos han reforzado sus medidas de seguridad digital. Sofía señaló: “Tengo dos teléfonos: uno para lo personal y otro para el trabajo. Borro mensajes y bloqueo contactos regularmente”. Otro periodista añadió: “Uso VPN, redes privadas y contraseñas seguras”.
El monitoreo de Espacio Público reveló que en 2024 hubo 28 detenciones por expresiones en redes sociales. En 2025, hasta el 15 de marzo, ya se han registrado tres casos más. “Nos persiguen por informar”, advirtió Ana.
La autocensura y los temas prohibidos
El periodismo en Venezuela enfrenta cada vez más restricciones sobre los temas que puede abordar. Se han registrado presiones sobre medios para evitar la cobertura de figuras de oposición, crisis de salud y problemas económicos. La investigación sobre corrupción gubernamental también se ha convertido en un territorio vedado.
Un periodista confiesa: “Tengo testimonios de familiares de presos políticos, unos antes y otros después de las elecciones, y ahí los tengo guardados para cuando pueda hacerlos públicos”.
Sofía también evita ciertos temas: “Tengo pendiente una nota sobre el psicoterror en redes sociales, pero no la he hecho por miedo a que pueda generar problemas para el medio y para mí”.
Para sortear la censura, algunos han recurrido a seudónimos, publicaciones conjuntas entre varios medios y la firma institucional en vez de sus nombres. Ana explica: “No he dejado de cubrir nada, pero algunas fuentes naturales se han alejado de mí por miedo”.
El futuro del periodismo en Venezuela
La libertad de prensa en Venezuela enfrenta una amenaza constante. “Censura, desesperanza e incertidumbre”, resume Carla. Sin embargo, el periodismo sigue resistiendo. Las plataformas digitales y redes sociales han emergido como espacios clave para informar, en un país donde la censura se ha afianzado en medios tradicionales.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.