La novísima reaparición de la tecnología nuclear

Por Salvador Treber

En la actualidad varios centros especializados de los países líderes de la economía mundial han coincidido en anunciar al unísono que estamos en los albores de una nueva y revolucionaria etapa de desarrollo que se caracterizará por la incorporación masiva de tecnología nuclear.
Cabe recordar que a fines del año 1995 estaban en plena operación más de 400 reactores generadores de electricidad que, en conjunto, implicaban la disposición de capacidad instalada por aproximadamente 350 gigavatios.
Luego, en dos décadas en que la evolución se estancó sin haber llegado a los niveles previsibles, están operando reactores ya reacondicionados para extender su vida útil. Recién se pudo cumplir el pronóstico inicial. Con la introducción de nuevas tecnologías que permiten incrementar notoriamente su potencia, se podrá duplicar el actual plazo de vida útil.
Actualmente hay 55 reactores en proceso de fabricación y, cuando éstos sean efectivamente incorporados, proveerán más de 2000 megavatios adicionales. En cuanto al total general, mediante energía nuclear se logrará generar aproximadamente el equivalente a un cuarto del mundial con posibilidad de expandir la generación, cubriendo una proporción bastante mayor. Pese a que aún se recuerdan las consecuencias de la terrible tragedia de Chernobyl.

El reciente proceso de reactivación de dicha actividad se reflejó muy nítidamente en oportunidad de celebrarse el “II Foro Internacional Atómico” realizado en el corriente año. Hasta este momento se han incorporado aproximadamente unos 10 gigavatios que suman su elevada capacidad nuclear a la ya instalada, y constituyen la cifra más elevada de incorporación en las últimas tres décadas al haber agregado el fundamental aporte de otros 15 reactores instalados en Japón.
Durante los últimos años, el crecimiento más acelerado en esa materia se ha verificado en el continente asiático, dado que alrededor de 50% de los reactores se han incorporado en el área del Extremo y Centro Oriente. En China se han puesto en funcionamiento 11 centrales, en India siete, en Corea del Sur cinco; Japón, Bangladesh y Paquistán instalaron dos en cada uno; mientras Rusia ha incorporado seis.

Las perspectivas de la próxima década
Entre todas las empresas especializadas en su construcción y equipamiento, hay una gigantesca que oficia es líder y actualmente registra a su cargo la mayoría de las centrales en proceso de construcción (36 de ellas localizadas en 12 países). Las mismas, al comienzo de su puesta en marcha sumarán 18,7% adicional a la potencia total que actualmente está en actividad. La mayor parte de las centrales antes referidas está localizada en China, aunque también en India y Turquía, pero en estas son de menor potencia. También se están construyendo en África y América Latina, continentes con características y potencias muy semejantes.
Hay total coincidencia en los gobiernos de los países antes referidos para apoyar el mayor desarrollo nuclear posible pese a que existen quienes preanuncian serios problemas ambientales debido al gran número de centrales que funcionarán simultáneamente. No todos cuentan con los medios y técnicos para enfrentar, en tiempo y forma, los eventuales problemas que pueden sobrevenir.

El proceso de crecimiento del parque nuclear, obviamente es muy dispar entre los diversos países que han adoptado esa técnicas. En el caso de las economías desarrolladas, por lo general ya han cubierto sus necesidades actuales y sólo se están preocupando por sumar lo que estiman se requerirá durante el próximo quinquenio.
Estados Unidos sigue siendo el país que cuenta con el mayor número de reactores en funcionamiento (98 y con sólo 2 en proceso de construcción). Mientras tanto, advierten sobre que su principal preocupación actual en dicha área consiste en lograr una considerable extensión en la vida útil de todo el equipamiento.
En Francia, ajustadas a sus menores dimensiones territorial, de población y disposición de recursos, el esquema es muy semejante pero en términos relativos incluso supera a todos los demás países pues 71% del total se viene generando con energía nuclear mediante de 58 reactores en funcionamiento y uno en construcción.

En general, actualmente se han dedicado preferentemente a cumplimentar un esquema que requiere reactores de menor potencia y al par sus máximas preocupaciones se están concentrando en ampliar la utilidad de los en funcionamiento. Pareciera que priman los reactores con potencia de entre 50 y 100 megavatios y se desechan los de gran magnitud que antes eran los preferidos.
En cuanto al ritmo de fabricación, se ha desacelerado ya que los países que lideran el proceso se están limitando a la conservación de los equipos existentes y adquieren muy pocas nuevas unidades.
Por ello el crecimiento del parque nuclear es en la actualidad muy dispar. En el caso de los países desarrollados como ya se ha dicho, solo se suman centrales complementarias y no hay expectativas de un crecimiento muy significativo.
Pese a ello se visualizan notorias diferencias. Estados Unidos por la extensión de su territorio, el tercero en el ámbito mundial después de Rusia y Canadá, se vio obligado a combinar las diversas fuentes energéticas y otorga especial importancia a la energía hidráulica. En Europa Occidental y Central la energía nuclear ha venido a cubrir la relativa carencia de aquella.

El escenario ecuménico y sus diferencias
En Francia y Alemania, adoptaron en mayor medida el uso de la energía nuclear pues la hidráulica es insuficiente, debido a su inadecuada realidad orográfica ello incide negativamente en su costo final. Resulta muy notable la prioritaria que ha dado a la construcción de reactores pequeños que exigen menos inversión y coadyuvan a una mejor localización del servicio.
Sólo una década atrás se hacía exactamente lo contrario, lo habitual era proceder a ampliar las plantas preexistentes; pero actualmente y en forma generalizada se ha optado por la instalación de múltiples centros energéticos de menor potencia individual. Ello facilita en muy alto grado la localización más racional de las centrales según las características y requerimientos de cada región en un mismo país.

Los fabricantes también han prestado especial prioridad a que con estos nuevos criterios se logra incurrir en un menor costo y, por tanto, logran satisfacer en forma más económica la provisión de energía en función de las necesidades de cada momento, con importantes ahorros en su precio unitario.
Otros beneficios que suma la construcción de reactores menos potentes es que reducen el tiempo para elaborarlos y se conectan más rápidamente a la red general; logrando una mayor oferta en dichas provisiones. Por otra parte los respectivos recursos humanos se multiplican tras un corto proceso de instrucción y entrenamiento que les permite sumar valiosas experiencias; por lo cual, casi de forma instantánea, están en condiciones de captar los nuevos aportes científico-técnicos que surjan.
En esta virtual “carrera” los países mejor dotados se distinguen muy notoriamente, expandiendo rápidamente su mercado con una limitada competencia.

El caso de países con mayor superficie
Del total de 208 naciones los más extensos son menos de diez. Entre ellos se encuentran Brasil en 6º lugar y Argentina 8º, por ello requieren decidir entre la instalación de grandes centrales o mayor número de menor potencial. Un ejemplo es el caso de China que actualmente tiene, en proceso de fabricación, ocho de 1000 megavatios y uno de 1600, con lo cual también ha logrado mantener activas dichas fábricas reduciendo al mínimo las emisiones de gas carbónico. De otra manera, también perjudicarían a las planas de hidrocarburos que abundan en la zona. Se estima que han logrado ampliar la vida útil como mínimo a 40 años, sin desmedro de su eficiencia original.
En Estados Unidos han extender las respectivas licencias y su lapso de funcionamiento pleno por 20 años más. En otros países, como es el caso de Francia que ha adoptado desde hace casi dos décadas al uso prioritario de energía nuclear, realizan el recambio con más frecuencia.
Consideran además como primera prioridad para asegurar el buen funcionamiento de tales centrales que debe ser sustituida si no funcionan a pleno, atenuando muy sensiblemente la emisión de gas carbónico. Es obvio que las técnicas se han perfeccionado y lograron concretar sensibles economías en los referidos procesos de elaboración que hacen más accesible el uso generalizado de dichos instrumentos.

Los expertos, contrariamente a lo que sostenían en la última década de los Noventa, unánimemente respaldan firmemente el uso generalizado de energía atómica en la tarea de generar electricidad. Los mismos se empeñan en estimular su porque consideran que ello permite hacerlo sin emitir dióxido de carbono.
También ha recrudecido el tono de los que sostienen posiciones que se pueden calificar de extremistas, que vienen promoviendo la eliminación de las centrales nucleares.
En tal sentido, nuestro país junto con Brasil, lideran los emprendimientos y proponen también el uso medicinal de dichas tecnologías. Actualmente están en pleno proceso de instalación sendos parques nucleares en varios países del área y promoviendo la utilización generalizada de energía nuclear a través de equipos más pequeños en muy diversas y distantes localizaciones.

Fuente: https://comercioyjusticia.info/blog/opinion/la-novisima-reaparicion-de-la-tecnologia-nuclear/
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