“La cuestión de género es una deuda que no se está respondiendo en un sistema conservador”

De forma apresurada y compleja, el
Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires modificó prácticas que, en
principio, ayudarían a recomponer la claridad y rapidez de un sistema que se
encuentra, por faltante de personal y poca inversión en varios ejes,
cuestionado de forma mediática y social.  

En un año y medio lleno de alteraciones, el presidente del Colegio de Magistrados y Funcionarios del Departamento Judicial Mercedes, Marcelo Valle, dialogó con Tiempo Judicial y reflexionó sobre la actualidad del Poder Judicial, las modificaciones, las adaptaciones y por supuesto las grandes deudas que aún existen.

La pandemia fue una gran sorpresa ¿los sorprendió?

Nadie imaginó el escenario que terminó montándose durante la pandemia. Ni tres meses antes nadie imaginaba ese escenario. El Poder Judicial es un ente público y conservador, con sus límites marcados por ley, por eso cualquier modificación cuesta y tarda. Lo cual hace que, cualquier modificación qué se pretende introducir, lleve mucho tiempo para los operadores. Todo eso se hizo de Golpe.

¿Además de adecuarse en qué los modificó?

La primera mirada que tengo es que hubo mucha gente que tomó la decisión de jubilarse, entiendo que los números son superiores a la media porque quiénes dudaban se decidieron. Por qué era un cambio enorme y no todos estuvieron de acuerdo en enfrentarlo. Pero en general fue muy creativo, se resolvieron un montón de cuestiones sobre la marcha y lo más fantástico de esto es que el sistema de justicia siguió funcionando, dando respuesta en momentos muy duros y complejos. Realmente a mí no me sorprende, porque conozco la madera de la que están hechos los funcionarios y los magistrados, pero me conmovió.

Debieron adaptarse a la tecnología…

Nos obligamos a que esos cambios encajen en el sistema y funciona, era necesario que funcionaran. Realmente los resultados son positivos y hay un montón de herramientas de las que ahora va a ser muy difícil volver. Pertenezco a un departamento judicial que hacia el oeste llega a 178 km, al este llega hasta Luján, hacia el sur vamos hasta Navarro y al norte estábamos en Carmen de Areco.

En el territorio que abarca este departamento, la distancia era un gran impedimento. El mano a mano se hizo en forma virtual y zanjó un montón de dificultades.

¿Para usted fue fácil?

Los que estamos arriba de los 50 nos cuesta un poquitito más aprender que aquellos que han nacido con un teclado en la mano. El tiempo que era necesario de aprendizaje acabó optimizando otros tiempos. El resultado está a la vista, con herramientas muy valiosas que implementamos y hay que seguir implementando la tecnología y pensar nuevas cosas a futuro.

El magistrado en su despacho en el departamento judicial Mercedes que abarca cientos de kilómetros de competencia.

Otra de las modificaciones que la sociedad exige desde hace un tiempo es la implementación de la perspectiva de género, además de que mujeres ocupen cargos de relevancia en el Poder Judicial ¿Está sucediendo?

La cuestión de género es una deuda que entiendo que no se está respondiendo. Si hay algo positivo de este último tiempo es que se está instalando un tema que es real. Pero no creo que se esté dando respuesta todavía, me parece que tampoco va a hacer una cuestión de un día para el otro. Dentro de instituciones tan conservadoras se necesita tiempo. Un cambio de perspectiva de género implica mucho más.

¿Y en cuanto al lenguaje claro?

Aspectos complejos como es el lenguaje claro y demás tiene un montón de aristas, como la formación profesional qué tenemos los actores del proceso judicial. A veces la letra del juez no es muy diferente a la del médico, nadie le entiende y a los jueces muchas veces tampoco, pero el tema es que el médico muchas veces escribe al farmacéutico y nosotros escribimos al abogado. Pero el principal receptor del mensaje no es el abogado, sino la parte. Tenemos que aprender a ser claros sin desvirtuar lo técnico. Insisto en que se puede rescatar algo positivo de todo esto, el tema está instalado y tenemos responsabilidad.

Y en su distrito ¿Cuáles son los principales problemas?

Gran parte de la problemática de Moreno y General Rodríguez en materia penal recae en el departamento de Mercedes. No tiene cámara ni tribunales. Por eso pasamos la misma problemática que viven en materia penal en el conurbano, Moreno forma parte con números propios, y de hecho tenemos los números arriba de La Matanza y de Lomas. En casos duplicando o triplicando la presión de causas que tienen los magistrados en relación a otros distritos del conurbano. Es complejo, sobre todo porque al igual que toda la provincia Buenos Aires sufrimos la enorme cantidad de vacantes. Estamos con el 42% de los fiscales, en un número de causas que es tremendo porque, insisto, tenemos el tema Moreno sobre el departamento de Mercedes.

¿Se detectan problemáticas familiares?

El tema familia indudablemente es de lo más complejos y los que resultan en mayor número. Tienen componentes económicos, sociales, culturales. Hay círculos que se establecieron desde hace muchísimos años, qué son muy difíciles de romper. Muchas veces la situación es la del hombre que tiene trabajo y es el proveedor de recursos de la familia, la mujer que está a cargo de la casa y de los chicos. Entonces, cuando se desata una situación de violencia basada en el alcohol, o en cualquiera de otras situaciones incluso culturales, la mujer acude a la justicia, la justicia actúa y se cortan los recursos, entonces la mujer vuelve a ceder con la promesa de que no iba a pasar nomás y se vuelve a reinstalar el problema. Es muy complejo romper esa relación.

¿Cómo es la relación con la Suprema Corte de la provincia?

Tenemos una relación fluida, institucional, abierta, de ida y vuelta, pero vivimos en la provincia de Buenos Aires tanto la Corte cómo los tribunales que acudimos. La situación presupuestaria muchas veces es el límite, tanto para el que pide como para el que queda, entonces un recurso tan escaso en general no satisface ninguno de los pedidos en forma plena. Las comparaciones son odiosas, pero vecinos cuentan con mejores recursos que no son ni suntuosos ni exagerados, pero son los necesarios y muchas veces nosotros no tenemos los básicos y necesario. Pero insisto, la relación es fluida, no es que uno no lo escuchan, pero la satisfacción de los pedidos siempre encuentra el limitante en la económico.

Me gustaría saber que objetivos hay para el próximo año…

Avizoro con expectativa
la posibilidad de igualar los criterios de desempeño y de manejo a partir de la
comunicación, que se ha hecho mucho más fluida en toda la provincia. Nos va a
permitir uniformar la manera más práctica en todos los departamentos y de esa
manera me parece que también va a beneficiar el servicio de Justicia.

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Fuente: http://tiempojudicial.com/2021/09/27/la-cuestion-de-genero-es-una-deuda-que-no-se-esta-respondiendo-en-un-sistema-conservador/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-cuestion-de-genero-es-una-deuda-que-no-se-esta-respondiendo-en-un-sistema-conservador

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